agua regia (un poema de pedro alcarria viera)
La ciudad de cristal está perdida.
Lo ha declarado la emperatriz,
un día más,
cortando el hilo de oro.
Lo ha dicho la sibila,
vaca codiciosa,
rumiando plácidamente
las ofrendas.
La cesta del encantador
está vacía,
prestos los ritos funerarios.
Yo que he convocado
mi pequeña destrucción
y la he sumado a las hogueras,
me haré arrancar los ojos.
Qué son tantas señales,
las proezas y desgracias
de los hombres,
qué la cuna en la que nacen,
la marea que los barre.
La fiera por mi rostro soberbio,
obligada a danzar desesperada,
se abre el cráneo contra las bardas.
Con la ciudad hirviendo en la epidemia
como un cubo de gusanos,
me arrancaré las orejas y los labios.
Para no vacilar desecharé la piel,
me prenderé fuego.
Tal es el ritual de decantar
el Agua Regia.


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