scott walker. la voz de las tinieblas
Un largo camino al corazón de las tinieblas, así fue la carrera musical de Scott Walker, (Hamiltion, Ohio, 9 de enero de 1943-Londres, Inglaterra, 24 de marzo de 2019) un cantante con una de las carreras más peculiares en el mundo del pop rock. Figura no muy conocida por el gran público, pero que ha ejercido una influencia decisiva en multitud de otros artistas. Este hombre, que vino al mundo con el nombre de Scott Engel, con una voz perfecta para el pop melódico más luminoso, debe el nombre por el que es conocido, al grupo con el que alcanzó la fama en los 60, tras recalar en otras formaciones. Un grupo que de 1964 a 1968 consiguió enlazar éxitos a uno y otro lado del atlántico, e igualar en impacto comercial y en manifestaciones de histeria masiva como fenómeno de fans que fueron, a los mismísimos Beatles: Los Walker Brothers.
Eran jóvenes, eran -especialmente Scott Walker- adorados por multitud de fans, principalmente adolescentes que les acosaban con entusiasmo, lo tenían todo. Pero una serie de circunstancias se aliaron para conducir a la disolución de la banda. Especialmente las tensiones entre los componentes por el peso cada vez mayor de Scott Walker como compositor de los temas del grupo, pero también el hecho de que en 1967 el estilo de los Walker Brothers comienza a parecer anticuado. 1967 es el año de lanzamiento del Sargent Peppers de los Beatles y en definitiva pierden el paso ante la emergencia de la psicodelia y el empuje de los nuevos sonidos de la época. Paralelamente Scott Walker ya está sentando los cimientos de su carrera en solitario y ese mismo año ve la luz el primero de cuatro álbumes fundamentales. Titulado simplemente: Scott
1967 es pues un año clave, fundamental para el devenir del nuevo Scott Walker: son los meses finales de los Walker Brothers, entra en una depresión que le lleva a varios intentos de suicidio, se recluye en un monasterio en donde estudiará canto gregoriano y que es literalmente sitiado por sus fans, y por si fuera poco su novia del momento le hace descubrir a Jacques Brel, artista que le fascina y al que empieza a versionar en inglés, en caciones como My Death que años después también interpretará David Bowie. Al disco Scott (así, a secas) le siguen Scott 2 Scott 3 y, Scott 4 que en 1969 completa la tetralogía.
El contraste con el periodo en los Walker Brothers es total, se trata de cuatro discos muy arriesgados, en donde predomina cierto barroquismo musical con unas orquestaciones y un tono general grandilocuente y arrebatado. Riesgo formal, pero también en la elección de temas, como en la canción The old man Backs again, incluido en su Scott 4 y que lleva un subtítulo muy político: “Dedicado al régimen neo estalinista”
Llegados a este punto, las fans quinceañeras de 1967 completamente desconcertadas, desertan en masa. El muchachito que las traía locas ha pasado de cantar paseos bajo la luz de la luna a hacer canciones sobre el séptimo sello de Bergman.
El declive de la popularidad de Scott es ya irreversible. Scott 4, quizá su mejor disco, se da un batacazo comercial absoluto, que sumado a la complicada personalidad de Scott Walker llevan al cantante a prácticamente desaparecer de la escena. Un mutismo interrumpido por la publicación durante los 70 de varios discos mediocres. Pero, ironías del destino, precisamente en los 70 el prestigio de esos cuatro discos de Scott Walker ha ido creciendo y toda una nueva generación de artistas empieza a rendirle tributo. Gente como David Bowie o Brian Eno con quienes estuvo a punto de colaborar en el disco Heroes. Con estos nuevos aires y este prestigio renovado los Walker Brothers tienen la feliz idea de volver a unirse y sacan tres discos fantásticos, el mejor de los cuales es Nite Fligts.
Es por así decirlo el canto del cisne de la popularidad de Scott Walker. A partir de los 80 y hasta su muerte, va enfocando progresivamente su carrera a un tipo de música absolutamente experimental que lo convierte en objeto de culto minoritario.
Pero cada nueva generación de artistas, desde Morrissey, pasando por Marc Almond, Jarvis Cocker, Antony and the Johnsons o Radiohead, reivindica su huella en un tipo de pop rock más adulto, y en un estilo que puede parecer un tanto afectado, pero que forma parte de una concepción de la puesta en escena más teatral y melodramática.
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